Coomaraswamy (HB) – Indra e Buda

[wiki]Indra[/wiki] e Buda

También hubiera podido ser que los reyes mismos, oponiendo su arrogante poder al control sacerdotal, hubieran cesado de elegir sabiamente a sus ministros brahmanes [[Ver Satapatha Brahmana IV.1.4.5. ]]. El arquetipo in divinis [[Brhaddevata VII.54. ]] para esta situación, lo proporciona Indra mismo, rey de los Dioses, «cegado por su propio poder» y extraviado por los Asuras. Por otra parte, para el «despertar» de una realeza, como en el caso del Buddha, tenemos igualmente el paradigma Indra; pues al ser amonestado por el consejero espiritual, a quien se debe su lealtad, Indra «se despierta» (buddhva catmanam)[[Brhaddevata VII.57. ]] ,y se alaba a sí mismo, al Sí mismo despertado [[Desde los estados de vigilia y de sueño con sueños de este mundo, la palabra «Buddha» es literalmente «el Despierto», y, de hecho, como Agni mismo, el Buddha es «despertado en la aurora» (Rig Veda I.65.5 usarbudh). Compárese Bhagavad Gita II.69, sobre «el sueño y la vigilia» con Samyutta Nikaya I.107 y J. I.61. ]], en laudes en los que encontramos estas palabras, que el Buddha mismo podía haber usado, «Jamás en ningún tiempo estoy sujeto a la Muerte» (mrtyu = mara)[[Rig Veda X.48.5. El Buddha es marabhibhu, Sutta Nipata 571, etc., de la misma manera que Indra es el conquistador de Vrtra-Namuci; cf. mi «Some Sources of Buddhist Iconography», en B.C. Law Volume I, pp. 471.478, sobre el Mara-dharsana. ]]. Tampoco deberá perderse de vista que al Indra védico se le llama en más de una ocasión como Arhat. Y si parece extraño que la verdadera doctrina haya sido enseñada, como en el caso del Buddha, por un miembro de la casta real, no es raro que a veces nos encontremos la misma situación en las Upanishads mismas [[Brhadaranyaka Upanishad VI.2.8; Chandogya Upanixade V.3-11; Kaushitaki Upanishad IV.9 (donde la situación se califica de «anormal», pratiloma). ]]. ¿No era Krishna de sangre real también, y sin embargo era un maestro espiritual?. Lo que todo esto significa, es que cuando la sal de la «iglesia establecida» ha perdido su sabor, es más bien desde afuera, y no desde adentro, desde donde se renovará su vida.